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| Quien
ha experimentado un viaje astral suele describir el extraño «cordón
de plata» que une su cuerpo físico con el psíquico. Ese hilo
sutil mantiene la conexión entre ambos. |
Una súbita sensación de
ligereza invade el cuerpo. Y antes de terminar de acostumbrarse, los
ojos comienzan a percibir la habitación de modo diferente. Ya no está
tendido en la cama, sino muy cerca del techo. O al menos eso parece. Al
girar la vista, surge una visión estremecedora: tendida sobre la cama
se encuentra una persona a la que uno conoce muy bien... demasiado bien.
La primera sorpresa es verse a sí mismo acostado, mientras que el auténtico
yo se encuentra flotando en la habitación. Después ya no hay prácticamente
límites a lo que puede pasar. Ir a visitar a un amigo al otro lado de
la ciudad, viajar a lejanos países, ver lo que pasa en la
habitación de al lado, o incluso reunirse con algún pariente que
falleció hace cierto
tiempo...
Un Fenómeno Común
Estas son algunas de las
sensaciones que rodean a una experiencia extracorpórea. Un fenómeno más
corriente de lo que se pueda pensar y que ha sido experimentado de forma
consciente por una de cada diez personas. Se trata, en resumen, de un
viaje al otro lado de la realidad que se realiza dejando atrás al
cuerpo físico, y del que sabemos desde hace siglos gracias a los
relatos de místicos y chamanes de todas las latitudes. Ver lo que se
encuentra en otros lugares, ser capaz de realizar curaciones imposibles,
acceder a información sobre lo que ocurrió en un lejano pasado, e
incluso lo que está por suceder, son algunos de los fenómenos
paranormales que pueden ocurrir mientras el yo de la persona se
encuentra separado de su cuerpo.
"La experiencia extracorpórea anula todas las ilusiones culturales
de forma que uno alcanza un nivel superior de madurez." Esta es una
de las conclusiones de Waldo Vieira, un investigador brasileño
que ha dedicado casi toda su vida a intentar comprender el significado
de un fenómeno que considera puede arrojar luz sobre lo que significa
realmente la vida. Con nueve años, tuvo sus primeras experiencias de
percepción extrasensorial. Éstas le permitieron conocer que el
Universo es algo mucho más complejo de lo que se puede ver a simple
vista, estimulándole a estudiar a fondo los fenómenos paranormales,
las experiencias extracorpóreas y su relación con la conciencia.
Así inició una búsqueda que siempre ha realizado "desde un punto
de vista teórico y práctico, siguiendo dentro de lo posible la línea
científica, con estudio lógico, refutaciones e investigación seria
".
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Waldo Viera ha
dedicado toda su vida a comprender el significado que tienen los
viajes astrales.
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Odontólogo de profesión y
explorador de la mente por vocación, lo cierto es que Vieira está
considerado uno de los principales expertos mundiales en el estudio de
los llamados «viajes astrales», como atestiguan la veintena de libros
que lleva publicados. En 1987 fundó en Foz de Iguazú (Brasil) el Instituto
Internacional de Proyecciología y Concienciología, que en la
actualidad tiene sedes en numerosos países, entre los que se encuentra
España.
Desde su experiencia personal y como investigador, Vieira está
convencido que las experiencias fuera del cuerpo son algo corriente.
"Todo el mundo realiza viajes astrales cada noche, pero la mayoría
no lo sabe. Estadísticamente el 89% de las personas no recuerda lo que
sucede durante el sueño, que es un estado alterado de consciencia donde
se pierde un cuarto o tercio de la vida. Pero si el cuerpo necesita
dormir, la conciencia no." Según este veterano investigador,
siempre vestido de blanco, "un ocho o nueve por ciento de las
personas recuerdan que han experimentado un estado alterado de
consciencia fuera del cuerpo, aunque muchas veces en confusión con
otros estados como el mismo sueño, mientras que apenas un 1,2 por
ciento de la población tiene experiencias fuera del cuerpo totalmente lúcidas".
Un mundo en el astral ¿Qué
sucede cuando se produce una experiencia extracorporal? Los límites de
lo físico se derrumban, la percepción llega hasta fronteras
inimaginables, y el sentido de la realidad cambia de forma radical y
permanente. "Cuando se está fuera del cuerpo, los prejuicios y
convenciones quedan atrás y se descubre que lo realmente importante es
lo que cada uno hace con su propia evolución. Cuando uno sale fuera del
cuerpo mantiene su lucidez, es consciente, incluso a veces hay una
expansión de la conciencia que nos hace más inteligentes".
Según sostiene este investigador, ese nuevo mundo en el que se
desenvuelve el viajero astral "es la verdadera tierra natal de cada
uno, de donde procede y a donde volverá. Allí se encuentran millones
de otras consciencias, agrupadas por afinidades en miles de grupos
evolutivos, y también los evolucionólogos, seres con una conciencia más
evolucionada que son los mentores de cada grupo evolutivo".
Este explorador de la mente está convencido que entre esas consciencias
extrafísicas se encuentran los que han sido seres humanos, lo que hace
posible que durante el estado de consciencia que es el viaje fuera del
cuerpo, se puedan, por ejemplo, recordar vidas pasadas, "pero sin
ninguna inducción, ni hipnosis, ni sugerencia".
Fantasmas De Los Vivos
Durante la realización de un
viaje astral las limitaciones físicas parece que pueden superarse. La
persona puede desplazarse a miles de kilómetros de distancia de forma
instantánea, ve lo que sucede y lo describe con increíble exactitud.
Los ejemplos de esta clarividencia provocada por experiencias fuera del
cuerpo son innumerables. La Sociedad de Investigaciones Psíquicas británica
cuenta en sus archivos con numerosos casos comprobados, que incluyen
incluso la resolución de un crimen gracias a un testigo que presenció
el robo y muerte de un hombre, mientras se encontraba fuera de su
cuerpo.
Lo más corriente es que las personas que se encuentran realizando un
viaje fuera del cuerpo se comporten como fantasmas; pueden ver pero no
ser vistos, ni intervenir físicamente donde se encuentran. Aunque esto
no siempre es así. Hay personas que afirman haber visto figuras
espectrales de familiares y conocidos, que después se comprobó que
estaban bien vivos, aunque dormidos, cuando se produjo el fenómeno. En
ocasiones, la aparición de esos supuestos espectros se produce durante
la agonía de la persona, como si quisiese despedirse de sus allegados
por última vez. Los expertos los llaman "fantasmas de los
vivos" y su presencia obedece a desdoblamientos astrales.
Durante un viaje extracorporal se pueden recorrer grandes distancias y
atravesar todo tipo de obstáculos, pero también hay ocasiones en que
el viajero astral no puede atravesar una simple pared, y time que salir
por la puerta, como una persona física.
En estas situaciones puede
haber una intervención sobre la materia, dándose casos, como uno
registrado en el trabajo de Robert Crookall The Study and
Practice of Astral Projection, en el que una mujer fue capaz de
abrir una ventana y una puerta mientras tenía una experiencia extracorpórea.
Esta facultad de intervenir físicamente en el entorno en determinadas
ocasiones, podría explicar las inexplicables curaciones que ocurren
como consecuencia de experiencias fuera del cuerpo. Los ejemplos de
personas que mejoraron físicamente de sus enfermedades después de ser
visitadas astralmente por parientes o familiares, son muy numerosos, e
incluso hay algunos casos de médicos que aseguran viajar fuera de su
cuerpo para ayudar a un paciente, si no pueden desplazarse físicamente.
Viajes Chamánicos
La gran mayoría de las
experiencias extracorporales se producen de forma espontánea.
Simplemente la persona se encuentra fuera del cuerpo, ya sea durante un
sueño, o al encontrarse en un momento crítico, o como resultado de una
grave enfermedad. Pero también pueden ser voluntarias, fruto del deseo
de la persona que conscientemente desea explorar ese otro universo que
se encuentra junto a nuestra realidad. En los pueblos mal llamados
primitivos, los chamanes, los hombres medicina, son capaces en ocasiones
de dominar a voluntad sus salidas del cuerpo. Los nativos de muchas
regiones de Sudamérica recurren a la ayahuasca, un preparado
realizado con diversas plantas, que permite liberar el espíritu de la
atadura del cuerpo.
Entre los chamanes de Siberia
el viaje astral se consigue con una combinación de preparación psíquica
y física, cantos y el repicar de tambores y la ingestión de sustancias
como alcohol o diversos extractor de hongos. De forma parecida actúan
los brujos de tribus africanas, los aborígenes australianos o de los
maoríes de Nueva Zelanda. De todas formas, el camino para salir
conscientemente del cuerpo no es fácil. El miedo a lo desconocido, a
encontrarse sin el apoyo físico del cuerpo, es algo que en todas las
tradiciones culturales se time muy en cuenta. Los brujos deben superar
ere obstáculo, lo mismo que cualquier persona que desee explorar de
forma voluntaria ere otro territorio. "El impedimento básico para
realizar una experiencia extracorporal es el miedo. Todos tenemos
fobias, pero la peor es el terror a lo nuevo, y ese pavor a enfrentarse
a un nuevo mundo, a una nueva dimensión, a nuevas criaturas, es lo que
debe superar cualquier persona que conscientemente desee salir de su
cuerpo".
De todas formas, pese a que en
circunstancias extremas se pueda producir el fenómeno extracorporal,
Vieira destaca que "la salida del cuerpo no es un proceso
psicopatológico, sino fisiológico, es parte de las funciones del
organismo, aunque se trata de unas funciones que todavía no conocemos,
como hace doscientos años no se sabía nada de los microorganismos, no
se veían aunque sus efectos fuesen claramente visibles".
Durante las experiencias de viaje fuera del cuerpo los condicionantes
culturales, la educación y los propios arquetipos, juegan un papel
importante en lo que la persona siente y ve. "Uno ve lo que quiere
ver. Durante la Edad Media se hablaba de íncubos y súcubos, pero esos
espíritus con forma de mujer u hombre seductores no eran más que
ilusiones, entidades incorpóreas negativas, mal intencionadas".
Agresiones En El Astral
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El Viaje Astral en
porcentajes
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Si en ese otro lado del espejo
al que se puede llegar realizando un viaje astral se pueden encontrar
entidades inmateriales, tanto positivas como negativas, ¿sería posible
que alguna mal intencionada tomase control del cuerpo del viajero
astral? Sobre este asunto hay diferentes opiniones, pero Vieira cree
tajantemente que eso no es posible. "Hemos calculado que hay unas
nueve consciencias extrafísicas por cada conciencia intrafísica, por
cada persona viva, o sea por cada uno de los seis mil millones de
habitantes de la Tierra. De éstas, unas tres son peores, otras tres más
o menos iguales, y las tres restantes mejores que nosotros. Y todas han
sido humanos en vidas pasadas, y no sólo humanos, también subhumanos;
asegura. Y añade que al realizar una experiencia extracorpórea,
"cada uno busca sus afinidades, y si uno no tiene buenas
intenciones, si por ejemplo desea utilizar la experiencia extracorpórea
con fines egoístas, se puede encontrar con muy malas compañías en el
mundo astral".
Peligros, pero también posibilidades de realizar
prodigios, se abren ante quien desea explorar el territorio inmaterial
al que puede llegar viajando con su conciencia incorpórea. Los caminos
para conseguirlo son casi infinitos, casi tantos como personas, aunque
si se desea evitar el empleo de sustancias químicas, la voluntad se
erige como la llave que permite realizar la excursión extracorporal.
"Se recomienda que como mínimo se aprendan tres técnicas antes de
intentar realizar un viaje astral. Hay muchos libros y cursos que
explican cómo realizarlos, aunque es conveniente escoger los
buenos", afirma Vieira, que cita el método más sencillo: tenderse
en la cama, pensar que uno sale del cuerpo y verse a continuación a sí
mismo tendido. "Mucha gente podrá pensar que se trata de simple
autohipnosis, pero si se realiza muchas veces, uno se convence que no es
así, que no hay ninguna influencia que interfiera, sino que se trata de
la propia voluntad que determina lo que haces. Se trata de un fenómeno
autoconvincente y autopersuasivo."
¿Y la utilización de sustancias químicas, como realizan muchos
chamanes? "No es algo conveniente", asegura tajante Vieira.
"Es como cuando se colocan velas o incienso ante la imagen de un
gurú; un ejemplo de la falta de madurez de las personas. Lo importante
es saber que quien desee realizar esta experiencia fuera del cuerpo
tiene que hacer su trabajo personal, ya que es imposible forzar la
evolución."
Querer emular a chamanes y místicos requiere, al parecer, su esfuerzo,
a menos que se elijan atajos químicos o de otro tipo, que muchos
consideran poco recomendables. En todo caso siempre quedarán esos
momentos en la penumbra de la consciencia, antes de que el sueño venza,
en los que todavía se puede sentir cómo nuestro yo no tiene límites y
puede desplazarse muy lejos del cuerpo al que se encuentra ligado...
Viajando Con Ayahuasca
Cualquier persona puede en un momento determinado
vivir una experiencia extracorpórea, tanto espontánea como favorecida
por el empleo de diversas técnicas. El antropólogo Josep María
Fericgla pudo experimentar en primera persona esta situación
mientras se encontraba en la selva amazónica de Ecuador, estudiando las
costumbres de los indios Suhar, conocidos popularmente como Jíbaros. La
ayahuasca o natem es la herramienta sagrada de estos nativos para poder
acceder a unos conocimientos que sin ella se les escapan. Conocer la
disposición interna antes de una batalla o ser capaces de ver lo que
ocurre a gran distancia, son dos de las múltiples utilidades de este
preparado enteógeno, fabricado a partir de la cocción de dos plantas.
Para conocer mejor el funcionamiento cultural de ese pueblo, Fericgla se
convirtió en un jíbaro más, cambió su nombre por nyeke, que quiere
decir peludo, y después de convivir durante años con los nativos,
siguió un cuidadoso entrenamiento mental para poder utilizar el poder
que encierra la ayahuasca como cualquier suhar.
«Bajo los efectos de la ayahuasca viajé desde la
selva amazónica hasta España, y pude ver lo que ocurría en una calle
de mi ciudad, Barcelona, donde pude ver lo que hacían varias personas,
algunas de ellas conocidos míos.» ¿Se trataba de una simple alucinación
inducida por el consumo del preparado mágico de los indios? Las dudas
se despejaron a la vuelta a su casa. «Pude comprobar que lo que había
visto durante el viaje inducido por la ayahuasca había sucedido en
realidad. Soy consciente que explicar una experiencia como ésta,
recogida en mi libro Los jíbaros, cazadores de sueños, es algo
bastante heterodoxo para un investigador que da clases en la
universidad, pero me parece que ignorarlo simplemente porque carece de
explicación científica sería una trampa.»
¿Bases Extraterrestres En Los
Pirineos?
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Skip Atwalter
asegura haber descubierto algunas bases extraterrestres en nuestro
planeta, incluso una localizada en los Pirineos.
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El equipo de sensitivos del ejército
americano entrenado por Skip Atwater se encontró, casi sin
proponérselo, con la presunta existencia de bases extraterrestres en
nuestro planeta. Cuatro emplazamientos fueron estudiados con detalle por
espías psíquicos que encontraron en ellos aparatos de aspecto extraño
e incluso detectaron la presencia de seres de aspecto no humano. Según
recuerda Atwater, no se trató de una investigación planeada, sino que
fue consecuencia de uno de los muchos entrenamientos que realizaban.
Para mantener el equipo activo efectuaban prácticas que consistían en
ir a determinados lugares para después describirlos con el mayor
detalle posible.
"Fue en 1984 cuando a través
de un científico del Scientific Research Investigation, de Menlo
Park, California, llegó a mis manos unos informes que doce años antes
había proporcionado un hombre llamado Pat Price, sobre la
existencia de unas bases extraterrestres en la Tierra, y me pareció que
investigar esas presuntas bases podía ser un buen ejercicio."
Las supuestas bases se
encontraban en Zímbabwe, en Australia, en el monte Hayes, Alaska, y la
principal en el Monte Perdido, en los Pirineos españoles.
"Nuestros sensitivos encontraron que en esos lugares había algo
realmente extraño. Vieron ovnis entrando y saliendo de las montañas,
observaron una tecnología muy avanzada, que ellos no podían entender
completamente, y en general notaban la presencia de algo muy extraño y
alíenígena", recuerda Atwater. "La CIA no me pidió que
estudiase ovnis fue algo que hicimos para probar a los sensitivos del
equipo, y constatamos que hay algo extraño detrás del fenómeno.".
Quince años después Skip Atwater confiesa que algún día espera ir al
Monte Perdido, aunque reconoce que tal vez se lleve una desilusión.
"Tengo las coordenadas exactas, pero ¿son realmente físicos los
ovnis o es posible que en ese lugar no encuentre nada, porque no lo son?
También podría ser que esos seres tengan algún poder mental que
impida que pueda ver algo."
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