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| El
escritor «Chico» Xavier en una de sus sesiones públicas de
escritura automática. |
Aparentemente, los fenómenos paranormales siguen la
moda, como otros aspectos de la vida, y la escritura automática, como
forma de comunicarse con los muertos o incluso como truco para animar
una reunión, pareció haberse extinguido durante un tiempo. Sin
embargo, en la actualidad se está produciendo una gran cantidad de
escritos. Posiblemente el escritor psíquico más importante y prolífico
del mundo sea un brasileño que escribe en un portugués que a veces
resulta muy erudito y técnico.
Francisco Cándido («Chico») Xavier, que ya ha cumplido los setenta años,
es ciertamente, una de las figuras más populares de Río, donde ha
dedicado su vida a ayudar a los pobres y a producir best sellers
edificantes, entretenidos y de gran rendimiento económico. No acepta
ninguna retribución por esos libros, ni se atribuye ningún mérito.
Porque, como él mismo dice, no los escribió él; lo hicieron autores
brasileños ya fallecidos.
Durante los últimos cincuenta años, Xavier ha dedicado por lo menos
cinco horas diarias a transcribir obras que le transmiten autores
muertos. Esto significaba a menudo sacrificar su escaso tiempo libre a
esta actividad ya que, hasta que se jubiló en 1961, ocupaba un modesto
puesto de funcionario a tiempo completo en las oficinas locales del
gobierno.
Best-Sellers Del Más Allá
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Portada de
"Parnaso de Ultratumba", dictado, al parecer, por 56
poetas ya fallecidos.
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Uno de «sus» best-sellers es
un volumen de poesías llamado Parnaso de além-túmulo (Parnaso
de ultratumba). Contiene 259 poemas (que ocupan 421 páginas) de estilos
muy diferentes y está firmado por 56 importantes figuras literarias del
mundo de lengua portuguesa... todas las cuales han muerto. Los poemas
tratan muchos temas: el amor, la hipocresía religiosa, la naturaleza de
la evolución humana; algunos contienen chistes. Uno es una simple
declaración de la identidad del poeta, titulada Ego sum (Yo soy,
en latín). El texto dice: «Soy el que soy. Por lo tanto, sería muy
injusto que no me proclamara a mí mismo, que mintiera, que os engañara
con el anonimato, ya que soy Augusto.» El poema está firmado «Augusto
dos Anjos», el nombre de un famoso poeta brasileño fallecido.
Pero nada de lo dicho hasta ahora ofrece pruebas de que la escritura
automática de Chico Xavier no sea un fraude, consciente o inconsciente,
aunque uno no puede menos que pensar que un impostor consciente aceptaría
de muy buen grado los millones de dólares que han producido sus libros
a lo largo de los años.
Lo cierto es que Xavier no es totalmente iletrado; fue a la escuela
elemental que, como señala Guy Playfair, autor de The flying cow (La
vaca volante) y experto en espiritismo brasileño, puede que en Brasil
sea realmente muy elemental. Pero el vocabulario que emplea resulta difícil
hasta para personas cultas; él mismo dice que, a menudo, no entiende ni
una palabra. Esto se aplica al extenso libro Nosso lar (Nuestro
hogar), que consta nada menos que de 2.459 páginas, y se supone que le
fue dictado por el difunto médico André Luiz, un pionero de la
medicina tropical. De hecho, se trata de una novela en nueve tomos, con
un argumento muy simple: el héroe muere al principio del libro y la
acción subsiguiente tiene lugar en el otro mundo («nuestro hogar»).
Éste, según dice el doctor Luiz, no es el paraíso de que hablan las
tradiciones religiosas, sino que se parece mucho a la vida en la Tierra.
«La muerte es sólo un cambio de ropas», advierte, y añade que la
otra vida es «el paraíso o el infierno que nosotros mismos hemos
creado». Aún los más humildes de nosotros tenemos una finalidad
noble, dice Luiz: «Somos hijos de Dios y herederos de los siglos, que
conquistamos valores de experiencia en experiencia, de milenio en
milenio.» Nos dice que la reencarnación es un hecho real, pero que las
leyes que la rigen son mucho más complejas de lo que los vivos,
incluidos quienes creen en ella, suponen.
Esta enorme serie de novelas trata con detenimiento gran variedad de
temas médicos y técnicos: discutiendo en detalle, por ejemplo, la
fertilización del óvulo humano y el lento proceso de la evolución en
la Tierra. El 2 de febrero de 1958, Xavier anotó un largo pasaje que
contenía este tipo de fraseología:
El hiato existente, como notó Hugo de Vries, en el desarrollo de las
mutaciones fue salvado por las actividades de los Siervos de la Organogénesis
Terrestre, que sometieron a profundas alteraciones a la familia de los
Leptothrix...
Hugo de Vries fue un botánico holandés famoso por sus trabajos sobre
las leyes de la herencia, información que difícilmente proporcionaría
una escuela elemental brasileña de principios del siglo XX. (Una vez
Xavier se quejó a Augusto dos Anjos de que no entendía lo que estaba
«escribiendo». «Mira -le respondió-, escribiré lo que pueda, ¡porque
tu cabeza no está a la altura!».)
Los Espíritus Dictan
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El poeta y
ocultista escocés William Sharp, cuya personalidad secundaria era
«Fiona Macleod».
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A mediados de los años
setenta había escrito 130 libros, todos los cuales llevan en la primera
página la frase «dictado por el espíritu de...». Se afirma que más
de 400 autores desencarnados escribieron obras póstumas por intermedio
de Xavier y, ciertamente, venden más empleándolo como «agente» de lo
que lograron en vida. Sólo Nuestro hogar había vendido más de 150.000
ejemplares a finales de 1980.
Uno de sus logros más notables -que algunos consideran una prueba
definitiva de que escritores muertos siguen trabajando por mediación de
él- fue un curioso incidente de coautoría. Xavier escribió psíquicamente
Evolución en dos mundos, capítulo a capítulo, en el pueblecito
de Pedro Leopoldo; pero lo que escribió eran capítulos alternados,
para nada relacionados entre sí; era el doctor Waldo Vieira quien
escribía los capítulos que habían de intercalarse a cientos de kilómetros
de distancia. Pero sólo cuando Xavier terminó su montón de capítulos
inconexos su espíritu-guía le advirtió que se pusiera en contacto con
el doctor Vieira. Por supuesto, a partir de aquel momento el libro
adquirió sentido. Ése fue el primero de los 17 libros que escribirían
de ese modo. Como señala Guy Lyon Playfair, frecuentemente uno de los
capítulos del doctor Vieira -escrito sin conocer el capítulo previo, a
cargo de Xavier- reemprende la narración justamente donde la había
abandonado el otro.
Xavier, que es en la actualidad un frágil anciano casi ciego de un ojo,
se dedica a colaborar en el centro de beneficiencia que han financiado
«sus» derechos de autor: escribe mensajes de espíritus para personas
que necesitan consejo, firma libros, estrecha manos, entrega rosas,
recibe a cada cara nueva como si ese encuentro le proporcionara un
inmenso placer.
Su escritura «automática» se realiza con frecuencia en público,
durante unas tres horas en cada ocasión, y cualquier persona interesada
puede presenciarlo. (Un testigo dijo que escribe como si su mano
estuviera conectada con una pila eléctrica.) Él mismo pasa a máquina
sus escritos psíquicos, contesta personalmente su correspondencia
(suele recibir unas 200 cartas diarias, en las que muchos le piden
consejos o plegarias; otras son sólo cartas de admiradores) y concurre
a reuniones espiritistas públicas.
Muchos lo consideran un santo; algunos de sus admiradores creen que es
la reencarnación de San Francisco de Asís. Pero también tiene
detractores y enemigos: la Iglesia Católica brasileña está en contra
suya, y sugiere que puede estar poseído por el demonio; un destacado
jesuita brasileño considera que su propia misión en esta vida consiste
en destruir la fama de Chico Xavier.
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El frontispicio de
The Divine Adventure (La divina aventura) de Fiona Macleod, obra mística
basada en la historia de la isla escocesa de Iona.
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Los europeos tienden a no tomar
en consideración casos tan bien documentados como éste cuando ocurren
en lugares tan lejanos y exóticos como Brasil. Pero la escritura automática
también florece en Europa, y en la actualidad. El joven dotado británico
Matthew Manning, aunque es un escritor automático experto en el estilo
tradicional, ha descubierto que los «espíritus» se han hecho cargo de
la tarea de escribir. Entre ellos se destaca Robert Webbe, quien
construyó la casa de los Manning en Cambridgeshire en el siglo XVII, y
vivió en ella; después de morir siguió frecuentándola. Más de 300
nombres y frases breves en diferentes estilos caligráficos han
aparecido en las paredes del dormitorio de Matthew Manning. Después de
cada sesión de graffiti espirituales se encontraba un lápiz con la
punta mocha en su cama, aunque mientras se hacían las inscripciones
ningún miembro de la familia había estado en la habitación ni -en
muchas ocasiones- en la casa.
Una editorial británica se ha dedicado por entero a publicar las obras
de un espíritu escritor o, más bien, de dos autores que componían una
personalidad doble. Uno de ellos era William Sharp, poeta y ocultista
escocés, que murió en Castello di Maniace (Sicilia) en 1905, a la edad
de cincuenta años. Sobre su tumba, cercana al monte Etna, hay una cruz
jónica con dos epitafios. Uno dice:
Adiós a lo conocido y
agotado.
Bienvenido lo desconocido y sin límites.
El otro dice, más oscuramente:
El amor es más grande de lo que podemos concebir, y la Muerte es
guardiana de redenciones desconocidas.
F.M.
¿Quién era «F.M.» ? Son las
iniciales de Fiona Macleod, su alter ego, su lado femenino
personificado, cuyo nombre y obra inspiraron el «renacimiento celta» a
fines del siglo XIX en Escocia.
El Proyecto De Paisley
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El rey Jorge VI,
que en calidad de «George Windsor» se habría comunicado póstumamente
con el médium Konrad Hopkins, uno de los socios que publicaron The
Wilfion Scripts.
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Las personalidades dobles o múltiples
no son desconocidas en los anales de la psiquiatría. Pero lo
significativo de «Wilfion» (nombre colectivo que dio Sharp a sus dos
personalidades) es que él/ella siguen comunicando -según se dice-
pensamientos y obras poéticas desde el otro lado de la tumba.
A primeros de 1970, un crítico norteamericano especializado en William
Sharp, Konrad Hopkins, comenzó a recibir escrituras psíquicas de
muchas almas desencarnadas, incluyendo a un tal George Windsor -más
conocido como el rey Jorge VI-, pero sobre todo del mismo Sharp. En
1974, Hopkins conoció a un dotado holandés llamado Ronald van Roekel y
poco después iniciaron un negocio editorial en Paisley, Escocia,
llamado Wilfion Books.
Mientras tanto, en Ventnor, isla de Wight, una señora llamada Margo
Williams estaba descubriendo sus dotes de médium, que habían pasado
desapercibidas durante mucho tiempo. En el verano de 1980, Margo ya había
recibido más de 4.000 mensajes psíquicos, escritos al parecer por más
de 360 personas desencarnadas. La primera fue Jane, su espíritu guía,
y la segunda alguien llamado William Sharp.
El fallecido poeta escocés informó a Konrad Hopkins, por medio de la
clariaudiencia, de su vinculación con Margo Williams. La médium y los
directores de Wilfion Books entablaron correspondencia y pronto se
pusieron de acuerdo para que The Wilfion Scripts (Los escritos de
Wilfion), transmitidos a la señora Williams, fueran publicados en
Paisley.
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La médium británica
Margo Williams.
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The Wilfion Scripts se componen
de 92 versos y algo de prosa. Los versos son, en general cortos,
infantiles (algunos dirían aniñados) y, en suma, malos. La introducción
a los versos, por Hopkins y van Roekel, incluye esta disculpa,
curiosamente oscura, por la, mala calidad de la poesía:
"Sharp... reconoce que los versos son malos porque está
tratando de alcanzar la confesión de una visión realmente horrible que
él mismo vio o que revivió gracias a su habilidad para experimentar
sensaciones en círculos de piedras; la visión lo persiguió el resto
de su vida."
Pero la señora Williams adjudica generosamente a Wilfion «una genial
economía de palabras». El 12 de diciembre de 1976, William Sharp dictó
las siguientes palabras por mediación de ella:
Observa escenas del
pasado
Que impresionan y
durarán
Escenas que
sobreviven al tiempo
Son buena lectura
en un libro
En la jerga de la parapsicología
todos estos extraños textos podrían ser producto de «psicokinesis
telepática», «automatismos motores», «creatividad psicosexual
reprimida», etc. Pero, ¿no serán estas hipótesis una forma de
ocultar el hecho de que no sabemos qué hay detrás de ellos?
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